Desde Viguera se llega a la antigua calzada romana que la unía Numancia con Varea, donde aun se pueden contemplar antiguos asentamientos humanos de hace siglos.
Entre inmensas rocas y saltos de agua transcurre este paseo un poco mágico y que a nosotros nos gusta mucho realizar y en el que siempre descubrimos lugares nuevos
Muchos historiadores estudiosos y sabedores de la historia de Roma, siempre han llegan a la misma conclusión: Roma nunca hubiera triunfado sin sus calzadas.
Eran las arterias del Imperio, una forma eficaz para movilizar grandes efectivos de tropas y poder llegar a cualquier rincón con una rapidez nunca vista hasta entonces.
Una vía segura y cómoda de comerciar y viajar( gracias a una organización que favorecía una relativa comodidad para sus usuarios)
Y también una herramienta de romanización y colonización más útil que las legiones.
Allí donde llegaba una calzada, llegaba Roma.
Las calzadas romanas fueron diseñadas para el trafico de rueda, se sabe que buscaban los mejores trazados para que los animales de carga no se cansaran en exceso, y siendo tan prácticos como eran crearon un firme en estas calzadas preparado para no perjudicar a los caballos (que en aquella época no llevaban los herrajes metálicos de siglos posteriores) y para soportar el peso de carruajes de dos y cuatro ruedas, por las que se las puede considerar verdaderas carreteras de su época.
Era una infraestructura creada para el trafico de mercancía y personas ( legiones, pastores, comerciantes) indispensable para la prosperidad de las ciudades.